A continuación reproducimos éste escrito del Pbro. Bartolomé Tuz Muz, párroco de Mejorada sobre el fallecimiento del profesor montejista, Aurelio Chi Canul, quien impartió diversas materias en primaria y secundaria tanto en el Colegio Montejo como en la Joaquín Peón Aznar, a numerosas generaciones de egresados.
Por el Pbro. Bartolomé Tuz Mut
30 de mayo de 2022
Anoche cuando me disponía al descanso nocturno, poco antes de las 11, sonó el móvil, era Lupita la hija menor de Aurelio que me avisaba que había fallecido unos minutos antes. El jueves pasé a verlo y sí se le veía muy cansado, platicamos unos momentos, hice una oración por él, le dí la bendición y nos despedimos.
Lo conocí a principios de los años cincuenta. Estudió en el Seminario varios años. 5 Años de Humanidades en donde tuvo conocimientos del Latín y Griego, conociendo a algunos autores latinos y griegos: Virgilio, Cicerón, Ovidio y por supuesto Homero, y dos o tres de Filosofía etc.
Dejó el Seminario y empezó una lucha por tener una profesión. Con los estudios en el Seminario le fue fácil superarse para dedicarse a la enseñanza. Mientras estudiaba, ayudó en la Parroquia de San Francisco de Asís, allá en la calle 60 sur con 101.
Él vivió muchos años en la Col. Mercedes Barrera que pertenece hasta hoy a la esta iglesia de San Francisco. Para entonces ya tenía el título para ejercer el Magisterio y así empezó a trabajar en el Colegio Montejo Anexo, cuando la Escuela Filial del Colegio Montejo estaba en la calle 60 norte con 35 en donde actualmente están los nuevos hoteles.
Seguidamente dio clases en la Escuela Joaquín Peón en la calle 60 sur en donde estuvo un lugar llamado El Sesgado, Escuela que ahora está cerrada.
El maestro Aurelio siguió dando clases en el Colegio Montejo allá en Itzimná hasta su retiro. En ese Colegio tuvo muchos alumnos y algunos de ellos son sacerdotes: Jorge Laviada Molina (+) quien fue Rector del Seminario, Jorge Martínez Ruz (Vocero de la Arquidiócesis y Párroco de San Juan Bosco en la Col. Miraflores) y tal vez algún otro que no sé.
Ya casado con Elsy y con dos hijos, Guillermo y Guadalupe, se fueron a vivir a Cordemex. Retirado de la enseñanza, siguió dando clases a algunos niños que necesitaban ayuda.
Para poder tener lo necesario para el sustento familiar fundó una pequeña tienda que existe hasta hoy. Sus dos hijos tienen profesión, Guadalupe siguió a su papá en el Magisterio, Memo es hábil en los negocios y todos están bien.
Con este escrito doy gracias a Dios por haber conocido al maestro Aurelio y por la amistad que he tenido con él y su familia, amistad que continuará mientras yo viva.
Conocí a sus papás, pues es oriundo de la Hacienda San Pedro Chimay, que en su momento fue muy próspera, como lo fueron las Haciendas de esa región de Yucatán.
El maestro Aurelio fue un buen hombre, sencillo, humilde y buen cristiano pues mientras pudo ejerció el Ministerio Extraordinario de la Sagrada Comunión recorriendo algunos lugares de la jurisdicción de la Parroquia de Ntra. Sra. de Guadalupe (Cordemex).
Maestro Aurelio, amigo y hermano, descansa en paz.
Te tendré siempre presente mientras viva y mi amistad continuará con Elsy, Lupita y Memo. Que estés eternamente con Jesús nuestro Divino Salvador, con María Santísima y con San José; y desde luego con San Pedro, el Apóstol que veneraste en Chimay.
Tu amigo y hermano.
P. Bartolomé. Descansa en paz.






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